Mucho antes de existir Cabreiroá, el agua ya estaba ahí. Cuando una serie de
movimientos sísmicos y grandes terremotos formaron la Tierra, y nuestro Manantial.
A finales del siglo XIX el Manantial de Cabreiroá comienza a recibir los primeros visitantes, conocidos como agüistas.
Personas que, en el siglo XIX, peregrinaban a balnearios o zonas de aguas con fines curativos o de bienestar.
José García Barbón compra los terrenos sobre el Manantial de Cabreiroá.
Él es el ideólogo de todo el complejo empresarial que bañará la zona en un futuro próximo. Además de ser el promotor del hotel balneario.
El premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, asiduo visitante al Balneario, declaró en 1906, las aguas de Cabreiroá minero-medicinales y de utilidad pública.
Pero él no fue el único que estudió nuestras aguas. El Doctor Francisco Murillo también realizó un estudio científico sobre las propiedades medicinales del Manantial de Cabreiroá.
"Ni en la Península Ibérica ni en el extranjero existen, a la hora actual, aguas naturales que reúnan estos tres importantes elementos en la proporción considerable y armónica que se reúne en el agua de Cabreiroá." Cita Histórica Doctor F. Murillo
En este mismo año se inaugura el emblemático Templete. Un Kiosco de aguas estilo modernista, diseñado para que los agüistas pudieran beber y recoger de forma directa el agua.
En sus paredes podemos encontrar análisis científicos de la época que se siguen conservando en la actualidad.
En su interior se encontraba la burbuja. Una estructura de cristal de la que brotaba el agua y que también se conserva en la actualidad.
Se crea la planta de envasado y se comienza a embotellar y comercializar Cabreiroá, apareciendo así la primera botella.
Sin duda alguna la habilidad para el comercio que confiere el vivir en un lugar de paso e intercambio y la buena acogida que se dispensa al visitante, hicieron que Cabreiroá creciera tanto en sus primeros años de vida.
A principios del siglo XX, Cabreiroá ya tenía una imagen que apelaba a su origen. En su sello aparecía una aguadora inclinada sobre la fuente.
Las aguadores eran mujeres que transportaban el agua de un lugar a otro, entre ellos, el Manantial de Cabreiroá, y desde el inicio, se convirtió en símbolo.
El 1907, el empresario vigués José García Barbón, construyó el hotel balneario que se convirtió en un referente a nivel europeo.
El diseño imitaba los grandes centros termales de Europa a principios del siglo XX.
El balneario destacaba por su espectacular fachada, pero el interior lo igualaba en categoría. Un amplio y artístico vestíbulo daba paso, a través de espaciosas galerías, a salones de recreo, elegantes comedores, confortables habitaciones y una admirable terraza.
Cabreiroá comenzó a aparecer en diferentes revistas y periódicos de la época. Una de las primeras conservadas data de 1909.
Cabreiroá fue desde principios de siglo una de las marcas de agua mineral natural de España más exportadas, con especial penetración en Sudamérica.
El paso de los caballos que tiraban de un tranvía dictaba el ritmo en que discurrían las tardes de la villa de Verín. A principios del siglo XX este era el transporte utilizado por los agüistas para recorrer los 2.400 metros entre el pueblo y el balneario.
De 1910 a 1936 el balneario de Cabreiroá se convirtió en uno de los más prestigiosos de Galicia. Cada temporada recibía miles de visitantes, muchos pertenecientes a la burguesía, la aristocracia y las élites profesionales, que acudían tanto por motivos terapéuticos como por la intensa vida social del complejo.
El gran hotel balneario deja de funcionar como establecimiento termal y el edificio se destina a hospital militar durante la Guerra Civil.
Al terminar la guerra, el Balneario volvió a abrir, pero nunca recuperó su antiguo esplendor y terminó cerrando sus puertas en 1961.
La producción de agua mineral continúa, aunque el modelo de negocio cambia radicalmente.
En 1994, Hijos de Rivera entra en el accionariado de Cabreiroá. Aunque no será hasta 2006 cuando adquieren el 100% de la compañía.
Pese a la evolución y expansión de los últimos años, Cabreiroá siempre ha estado ligada a su origen. En su compromiso con Galicia, ha apoyado a una gran variedad de equipos y deportistas gallegos. Además, continúa creando ediciones especiales vinculadas con el territorio y con artistas locales.
Hoy, visitar el Manantial, abierto al público, se traduce en disfrutar de un entorno natural espectacular, y poder tocar de cerca la historia conservada a través del Templete original.
120 años de historia nos han traído hasta aquí.
Hoy seguimos mirando hacia delante con la misma esencia y sin olvidar nunca nuestro origen. Todavía queda mucho camino por recorrer juntos.
Las referencias y testimonios recogidos forman parte de la historia
de la marca y no constituyen alegaciones publicitarias actuales.