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A finales del siglo XIX el Manantial de Cabreiroá comienza a recibir los primeros visitantes, conocidos como agüistas.
 

Personas que, en el siglo XIX, peregrinaban a balnearios o zonas de aguas con fines curativos o de bienestar.

Imagen en tonos sepia de principios del siglo XX de dos carromatos en los alrededores del Manantial de Cabreiroá
Imagen en blanco y negro de principios del siglo XX del Parque del Manantial del Balneario de Cabreiroá
Imagen en tonos sepia de principios del siglo XX de parte del parque del Hotel Cabreiroá

El premio Nobel Santiago Ramón y Cajal, asiduo visitante al Balneario, declaró en 1906, las aguas de Cabreiroá minero-medicinales y de utilidad pública.

Imagen en blanco y negro en primer plano de Santiago Ramón y Cajal
Imagen en tonos sepia de los alrededores del Manantial de Cabreiroá con Santiago Ramón y Cajal sentado sobre unas piedras
Imagen en blanco y negro de una carta de Santiago Ramón y Cajal hablando de las aguas de Cabreiroá en el periódico ABC
Imagen en blanco y negro de un análisis de las aguas de Cabreiroá escrito por Santiago Ramón y Cajal
Imagen en blanco y negro de un anuncio de Cabreiroá con Santiago Ramón y Cajal
Imagen en tonos sepia de un análisis de las aguas de Cabreiroá

El 1907, el empresario vigués José García Barbón, construyó el hotel balneario que se convirtió en un referente a nivel europeo.
 

El diseño imitaba los grandes centros termales de Europa a principios del siglo XX.
 

El balneario destacaba por su espectacular fachada, pero el interior lo igualaba en categoría. Un amplio y artístico vestíbulo daba paso, a través de espaciosas galerías, a salones de recreo, elegantes comedores, confortables habitaciones y una admirable terraza.

Imagen en tonos sepia de principios del siglo XX de la vista del hotel desde el kiosko
Imagen en color de la vista parcial del hotel Cabreiroá
Imagen en tonos sepia de principios del siglo XX de un pasillo del segundo piso del hotel
Imagen en tonos sepia de principios del siglo XX de la fachada principal del hotel

El gran hotel balneario deja de funcionar como establecimiento termal y el edificio se destina a hospital militar durante la Guerra Civil.

 

Al terminar la guerra, el Balneario volvió a abrir, pero nunca recuperó su antiguo esplendor y terminó cerrando sus puertas en 1961.

Imagen en blanco y negro de la parte delantera del hotel siendo utilizado como hospital militar
Imagen en tono sepia de un grupo de personas

Hoy, visitar el Manantial, abierto al público, se traduce en disfrutar de un entorno natural espectacular, y poder tocar de cerca la historia conservada a través del Templete original.

Imagen actual de la fachada del ya abandonado Hotel Cabreiroá
Imagen actual del templete
Imagen actual del exterior del templete
Imagen de una estatua en honor a Santiago Ramón y Cajal
Imagen de una plancha vertical de mármol con el análisis higiénico de las aguas de Cabreiroá por Ramón y Cajal en la entrada del templete
Detalle interior actual del templete
Detalle interior actual del templete
Detalle de uno de los frescos que decoran el interior del templete