A los 10 años Susana tuvo la oportunidad de competir con otros niños con discapacidad visual. Esto supuso un momento importante en su vida, y despertó un sueño, que conquistó en 2016: los juegos paralímpicos de Río.
Paralelamente, y mientras se preparaba para los juegos, alcanzó la obra de sus pasiones: convertirse en médica.