La historia de Sergio con la danza comienza por casualidad. Con siete años su madre lo apuntó a clases de flamenco en su barrio, Usera, sin saber que esta sería la chispa que avivaría su fuego.
Allí, empezó a realizar sus primeros espectáculos en las escaleras del parque mientras los demás niños jugaban.
En aquel momento nadie sabía que ese niño que soñaba con convertirse en Billy Elliot, llenaría todos los teatros.