Carlos ha nacido piloto, pero su instinto de superación permanente y su gen competitivo es lo que lo ha llevado a cumplir su sueño, llegar a ser uno de los veinte pilotos de la Fórmula 1. Quién le diría a aquel niño de diez años que todo el esfuerzo ha merecido la pena, porque el sueño se convirtió en una realidad.